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domingo, 5 de febrero de 2012

INFLUENZA A H1N1. Cuidados durante el padecimiento. La experiencia con mi hijo.


Hola. Después de un tiempo muy considerable de ausencia por motivos de salud de miembros de mi Familia. Cómo madre y enfermera, pues Ustedes comprenderán que salgo al auxilio de quienes en mi familia me necesitan.

Hoy les voy a compartir mi experiencia con la Influenza A H1N1. Sí, desafortunadamente mi hijo la padeció, y afortunadamente, está bien de salud y completamente recuperado.

Desde que inician los frentes fríos, las madres nos enfrentamos a los resfriados, alergias, bronquitis y demás enfermedades de vías respiratorias de nuestros hijos. Tratamos de tener su esquema de vacunación al corriente para minimizarles los riesgos de contagio, los cuidados de no exponerlos a cambios de temperatura, de mantenerlos bien nutridos, vitaminados, abrigados, de que no compartan alimentos, de desinfectar espacios y juguetes, etc.  
Más que hablarles de lo que se dice de la patología e la cual encontrarán mucha información en la red. Les hablaré de la experiencia con mi hijo y de los cuidados que le proporcioné para evitar complicaciones. 

 Permítanme narrarles mi experiencia y ojalá pueda esta ayudarles a salvar la vida de su hijo.

Mi pequeño tiene un año cuatro meses, y un Jueves por la noche siendo las 21:00 horas para ser exactos, estaba ya dormido y tengo la costumbre de darle un beso nuevamente y acariciarle su cabecita antes de irme a la cama. El clima era cálido esa noche, pero aún así lo sentí más tibio de lo normal, “irritado” como decimos las mamás. Tomé el termómetro ótico y me registró una temperatura de 37.4 grados centígrados. Desperté a mi esposo y le dije “el niño está irritado”, le despejé la ropa y lo dejé sólo en camisetita interior y pañal y fui por un paño húmedo para refrescarle la frente, así estuve una hora, pero la temperatura no descendió, el siguiente registro fue de 38.1. Le dije a mi esposo esto no es normal. Mi niño no presentaba otro síntoma, no había escurrimiento nasal ni otra cosa que me dijera que podría ser. Lo siguiente que hice fue preparar la bañera con agua tibia y disminuir su temperatura por medios físicos. Se mantuvo en 37.1 las siguientes dos horas y luego empezó a subir otra vez a 38 grados. 
Eran las 12 de la noche y decidí darle Paracetamol que el Pediatra me había dado en una ocasión anterior y nuevamente lo metí a refrescarlo a la bañera. En las seis horas siguientes su temperatura se mantuvo en los 37 grados. 
A pesar de que me registraba una temperatura dentro de los límites, su cabecita en el área de los parietales seguía caliente, lo mantuve fresco toda la noche con paños húmedos en su frente hasta que amaneció. A las 8 de la mañana llamé al Hospital para hacer una cita con el pediatra. Me la agendaron para las 10am.

Después de llamar al pediatra le ofrecí  a mi niño el desayuno, Jugo de manzana, pera, y una quesadilla de tortilla de maíz con queso panela. A pesar de la noche que pasó, estaba de buen ánimo y me aceptó muy bien el desayuno, para las 9 am presentó una evacuación “aguada”, abundante y de olor característico. Su temperatura estaba en los 37 grados. Para las 10 que teníamos cita con el pediatra su temperatura nuevamente ascendió a los 38 grados. Al pasar a la consulta le conté la evolución de la noche más lo de la evacuación “aguada”. Lo examinó, pecho, espalda, estómago, oídos, garganta. Me dijo “es algo viral”, tiene la garganta irritada. No tiene tos, ni escurrimiento nasal.   Indicación: Dieta blanda, 7oz de agua por dos medidas de arroz y  cuatro medidas de leche. (Se le quita una medida de leche), suero oral en caso de diarrea, y enterogermina  cada 12 horas para restaurar flora intestinal en caso de diarrea y Motrin (Ibuprofeno) cada 8 horas sólo en caso de presentar fiebre.

El resto del día mi niño se mantuvo estable, no tuvo evacuación diarreica ni fiebre, pero su cabecita seguía caliente, así que le ayudaba a mantenerla fresca con paños húmedos.  Le hice un caldo de pollo y una sopita de estrellitas. Lo importante era mantenerlo hidratado y también nutrirlo. La fiebre los desgasta y los deshidrata. En tres ocasiones le ofrecí un poco de suero oral, dos onzas en cada ocasión y lo aceptó muy bien.

Para las 7 de la noche ya no aceptó bien su cena, trataba de meter su manita a su boca frecuentemente y cuando la sacaba jalaba su lengua hacia afuera. Le decía a mi marido, es su garganta, le duele. Sólo aceptó jugo y gelatina. Para las 8 de la noche la temperatura empezó a subir, nuevamente 38 grados. Le di el Motrin y a la bañera con agua tibia.
A pesar del medicamento y de los medios físicos y el baño, su temperatura subía cada 4 horas. Para las 6 de la mañana ya empezó el escurrimiento nasal. En la mañana llamé al pediatra y lo llevé para una nueva valoración. Me dijo, pues es algo “viral” le agregó loratadina por las mañanas, Nasalub para evitar la irritación de las fosas nasales y un antibiótico, la fiebre tiene que ceder en el transcurso de 12 a 24 horas, ten paciencia.  Continúa con medios físicos, Motrin e hidratación y vigilar signos de alama:

1.       Dificultad para respirar
2.       Ó Respiraciones rápidas poco profundas
3.       Se le hunde entre las costillas al respirar
4.       Se nota un color azul alrededor de labios
5.       Somnolencia
6.       No hay mejoría con el tratamiento y se ve más enfermo


Seguí las indicaciones del Pediatra y durante todo el sábado continué con sus medicamentos, checando su temperatura por lo menos cada dos horas y si era necesario meterlo nuevamente a la bañera con agua tibia, pues la fiebre sólo se controlaba cada cuatro horas y volvía a subir. La congestión nasal aumentó y empezó con tos seca. El moco era chicloso y el Nasalub ayudaba, pero al ver que se le dificultaba respirar llamé al Pediatra pero no lo localicé. Ante la desesperación de verlo como batallaba para respirar por el moco espeso, decidí nebulizarlo con solución salina y gotitas de Nasalub. Se resistió al principio por el ruido del nebulizador y la máscara y mi esposo y yo simulábamos colocarla, hasta que entendió y se dejó nebulizar. Le ayudó bastante, el moco se hizo más fluido y disminuyó el acceso de tos.

 Como les comento, la hidratación es muy importante, así que le hice nuevamente caldo de pollo para la comida y suero oral a cucharaditas. Como su apetito estaba disminuido por el dolor de garganta, le ofrecía de comer cada tres horas en pequeñas cantidades, gelatina, manzana cocida con miel, pera raspada, plátano, verdura en papilla, puré de durazno, galletita maría. Cuando la garganta está irritada los trocitos les dan náusea, así que es mejor regresar al molido en estos casos.

Estuve controlando la fiebre todo el día y toda la noche. A la mañana siguiente le noté un rash tipo salpullido en todo su cuerpo y llamé al pediatra. Me dijo: Suspende todo.  Controla la fiebre con Paracetamol, quítale el Motrin. La fiebre ya tiene que ceder. Le comenté de la tos que se había agregado y me dijo: Nebulízalo con solución salina y mañana Lunes me lo traes.

Así transcurrió el domingo.  La fiebre continuaba, cada 4 horas subía a 38º C. Así que continué con los baños de agua tibia y paracetamol. Nebulizando para ayudar a su congestión nasal y la tos, hidratándolo con suero oral e insistiendo con la alimentación blanda. Este día me comía menos. Así que le ofrecía cada dos horas jugo, gelatina, sopitas, papilla de frutas, yogurt a temperatura ambiente, ya no quería las galletas, señal de que su garganta estaba más dolorosa al deglutir el alimento.

Pasamos una mala noche, la fiebre a pesar del baño pasaba de los 38.5ºC.  Y empezó a cambiar el clima, estaba frío y húmedo.  Ya se cumplían cuatro horas de la última toma del paracetamol y le di una nueva dosis. Se puede dar por indicación del medicamento, así que no lo pensé más, se lo di. Metimos un pequeño calentador que tenemos para que el ambiente estuviera templado y lo metí a la bañera en agua tibia, le dije a mi esposo, si no desciende tenemos que llevarlo al hospital. Nos sentíamos muy angustiados, mi niño ya con signos de cansancio en su cara, los ojitos enrojecidos por no dormir y la deshidratación por la fiebre eran ya marcados. Le pusimos en la bañera unos bloques de plástico para jugar y le empezamos a cantar para animarlo, y dentro de la bañera lo seguí hidratando con suero oral, a pesar de su cansancio mi niño nos sonreía. La tos era ya más evidente y se escuchaba con flemas. La fiebre descendió y mi niño empezó a temblar sin control por el cambio de temperatura, lo saqué rápidamente para secarlo y vestirlo.

A las dos horas  nuevamente empezó a subir, así que traté de localizar al pediatra pero no contestaba, lo metí nuevamente a la bañera hasta que descendió y se cumplió el tiempo para volver a darle el paracetamol. Afortunadamente se controló y se mantuvo en los 36.8ºC.  Mi esposo y yo empezamos a cantar un mantra de meditación. Om namah shivaya, acompañado de oraciones para nuestro niño. 

Amaneciendo llamé al pediatra, la temperatura iba para arriba nuevamente, le dije que no era posible tantos días así, mi niño se mantenía gracias a la hidratación, la alimentación fraccionada, los medios físicos y la nebulización. Por ratos se animaba a jugar, yo no quería dejarlo porque se agotaba, pero es un niño, por Dios, mi pobrecito quería jugar, me sentaba con él en su tapete para distraerlo y jugar un poquito pero se cansaba. Lo volví a llevar a valoración y hasta ese lunes el pediatra pensó en Influenza. Le indicó la prueba de influenza, una biometría hemática y una placa de tórax.

El resultado: Positivo a virus de Influenza A H1N1. La placa de tórax se veía bien sin congestión pulmonar y la biometría hemática dentro de los parámetros normales. Nuevas indicaciones: Tamiflu cada doce horas para él y cada 24 horas de manera preventiva para mi esposo y para mí. Hidratación, nebulización con solución salina  y ventolín a razón de 3ml de agua por .3 de Ventolín de acuerdo a su peso actual que ya había disminuido de 10, kilos 500 gramos  a 9, 800. E intentar nuevamente con un antibiótico pues su moco ya empezaba color verde. Me dio cita después de cinco días y abierta por cualquier urgencia.

El lunes empezamos con el antiviral y nuevamente tuvo una batalla con la fiebre que duró hasta la madrugada del martes. En que nuevamente nos la pasamos con él metido en la bañera, le cantamos cada vez que lo teníamos que refrescar y a seguir hidratàndolo con suero. Cuando por fin cedió la fiebre y ya en su cuna, lo nebulizamos nuevamente, y mi esposo y yo le cantamos el mantra de meditación. Om namah shivaya.

Para la siguiente toma del Tamiflu, por fin, después de 5 días la fiebre por fin desapareció. Continué ofreciéndole dieta blanda,  suero oral, nebulizando, Loratadina por las mañanas, el antibiótico y el antiviral y después de dos días mejoró su estado de salud de manera muy considerable.  La tos con flema y la congestión nasal continuaban, pero aquí la cuestión es tener paciencia y seguir hidratando para fluidificar el moco. En Tres días más cedió  la congestión nasal y continuaba la tos, esta se prolongó por una semana  más  en que lo seguí nebulizando ahora con otro medicamento que me indicó el Pediatra para ayudar a fluidificar la flema.

En total fueron dos desgastantes y angustiantes semanas de tratamiento  farmacológico y una alentadora semana de rehabilitación con nebulización, hidratación, alimentación balanceada y un tratamiento para reforzar defensas, el ADIMOD, para lograr su completa curación.

Podemos decir mi esposo y Yo, que para este lluvioso y tranquilo día de domingo, la Influenza es prueba superada y mi hijo, Gracias a Dios, está en perfectas condiciones de salud, juguetón y travieso como siempre.

Gracias por leerme y acompañarme en esta lección que la vida nos puso en el camino. Un abrazo con mis mejores deseos de salud para Ustedes y sus hijos.



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